EXTORSIONES, AMENAZAS, DESPLAZAMIENTOS, homicidios y guerras entre bandas afectan este municipio del sur del Aburrá.
La palidez reflejada en el rostro del joven, que halló refugio en la primera puerta que encontró abierta, no tuvo punto de comparación esa mañana.
"Estaba más blanco que un papel", recuerda la dueña de la vivienda, cuando aquel jueves vio que un niño de 13 años se escondía debajo de una cama. Era perseguido por seis hombres armados.
Su voz infantil y temblorosa suplicaba: "no dejen que me saquen, me van a matar, me van a matar", mientras que en la casa del barrio Rosario, de Itagüí, la confusión se le metió hasta al perro, que no paró de ladrar.
"No supimos qué hacer. Cerramos la puerta pero los tipos afuera gritaban que si no salía, entrarían por él o dispararían contra la casa. Tuvimos que llamar a la Policía para que se llevara al joven", recuerda la señora.
Versiones de los vecinos apuntan a que aquel niño fue hostigado, al parecer, porque era "informante" del combo de Calatrava. Días después, su cuerpo se desvaneció en una de las calles de su barrio atravesado por las balas disparadas por un integrante del combo del Rosario.
Las fronteras invisibles
Veinte días atrás, el "Nené", como era conocido en el barrio El Limonar, llegó hasta una tienda en sandalias, pantaloneta, de gorra y con 10.000 pesos en el bolsillo. No alcanzó a comprar.
Los disparos a las 8:55 de la mañana, desde una motocicleta, terminaron con la vida del joven de 14 años.
El homicidio ocurrió el 4 de noviembre en Altos de San Gabriel, donde las versiones de los habitantes apuntan a que "los de El Limonar no pueden pasar a San Gabriel. Lo mataron por cruzar esa frontera".
En aquella ocasión, el comandante del Distrito Sur de la Policía Metropolitana, coronel Édgar Muñoz, manifestó que "se trata de un hecho singular en esta zona de Itagüí donde hasta ahora no había problemas así. Investigamos los móviles".
Para el presidente de la Corporación Nueva Gente de Itagüí, Carlos Andrés Cardona, algunos de los homicidios que se presentan en este municipio son por las fronteras impuestas por los combos.
"Los sectores afectados son el corregimiento El Manzanillo, en cada una de sus veredas y en los sectores de Terranova, Calatrava, el Tablazo, el Guayabo, La Unión. Tenemos entendido que los tres menores que asesinaron la semana pasada fue por las fronteras".
Uno de los habitantes de El Ajizal, cuenta que "una vez iba en el colectivo y lo pararon hombres que se subieron armados y miraron quién iba. Si hubieran encontrado a alguien de otro barrio, lo hubieran matado".
Cardona explica que esta situación se presenta en aquellos sectores que solo tienen vías de acceso como el corregimiento El Manzanillo, donde los combos "hacen retenes ilegales, paran colectivos para mirar quién va".
Pero no solo el transporte es afectado por el accionar de los combos en Itagüí.
Jorge*, un estudiante del colegio de Los Gómez, cuenta que "los de El Ajizal se han metido a los salones a mirar quién hay allí. Entran armados. Hay veces, cuando se arman las balaceras, no podemos salir al descanso en la cancha, tenemos que quedarnos en el salón".
Afectan la educación
Las vueltas que Carlitos* daba para ir a estudiar no le sirvieron de nada. Un día, al salir de clases, un hombre que identificó como integrante del combo de El Guayabo le dijo que tenía que irse del barrio o se moría.
Carlitos decidió no volver a estudiar. Engrosó las filas de deserción escolar que, según cifras de la Secretaría de Educación del Municipio, sobrepasaron los 1.100 estudiantes desde 2009.
"Son situaciones muy duras las que vivimos con los alumnos. Hace unos meses, la Policía tuvo que sacar a un grupo de estudiantes de tres colegios y llevarlos en patrulla a la casa por la amenaza de que les tirarían una granada", afirma una docente.
La situación con los combos ha llegado al extremo de que en ese municipio han sido amenazados, por lo menos, tres rectores de diferentes instituciones educativas.
"Ellos son la ley": habitante
Damián* ya no puede controlar el olor que se mete a su vivienda cada vez que "los muchachos" de El Guayabo se sientan a fumar marihuana en la acera de su casa. "No puedo decirles nada porque de una lo amenazan a uno con sus fierros", cuenta, y asegura que los que cuidan las plazas de vicio son niños entre 9 y 10 años.
"Las mujeres también son cómplices. Se hacen en sitios estratégicos para ver cuándo sube la Policía. Cuando los ven venir, gritan nombres de mujeres y entonces los pelaos que cuidan y venden el vicio se ponen a jugar y la 'tomba' queda sana", agrega.
Al respecto, un líder comunitario agrega que "ellos actúan como la ley. A veces les ponen quejas y ellos van y sacan a la gente de las casas y les dan pelas, con palos o a patadas. Ellos se pelean no solo el territorio, sino las plazas de vicio".
Esa pelea territorial se da entre los combos de Calatrava, El Tablazo, La Unión, El Guayabo, El Ajizal.
"Las balaceras son muy duras. Las sentimos a cada hora, sea de día o de noche. El viernes cogí un taxi para que me llevara a Calatrava y casi no me sube, y cuando llegué al barrio me tocó una balacera que salí otra vez en el mismo taxi muy asustada", cuenta una habitante de El Hueco.
Cardona, de la Corporación Nueva Gente, explica que "lo más terrible de esto son la tensión y el temor que sienten algunas personas. En lo sicológico está afectada la comunidad. Hay que preguntarse por las nuevas generaciones, cómo van a crecer. Hay que hacer algo porque se afecta el tejido social".
Estos temores se han acrecentado en algunos sectores, como la entrada al barrio San Isidro, donde crece el rumor de un posible petardo contra una de las estaciones de gasolina, porque allí permanecen integrantes de la banda La Unión.
Pelean por las extorsiones
Daniel* ha pensado más de una vez en vender su negocio. Dice con rabia que no entiende por qué "diablos" tiene que pagar una vacuna a los integrantes de un combo que no quiso identificar.
Afirma que "ellos llegan hasta bien vestidos. Mensualmente me piden las facturas y, de acuerdo a lo vendido, me exigen la cuota. En septiembre pagué un millón de pesos y en octubre millón y medio ¿Eso le parece justo?".
Comerciantes del Centro de la Moda, y algunos de La Mayorista, afirman que las presiones para el pago "las hacen hombres armados, entre tres y cuatro".
Estas rentas ilegales han tocado el transporte, provocando paros de conductores este año y han llegado a los barrios. Líderes comunitarios relatan que "ellos van de puerta en puerta pidiendo la cuota de la seguridad y la gente sabe que tiene que darla. Si no lo hacen, les dicen que pongan cuidado, que les roban o les pasa algo. A los días los atracan".
"Una vez llegaron a mi casa un sábado en la tarde. Me dijeron que si les colaboraba para la vigilancia. Son entre 1.000 y 2.000 mil pesos. Yo les dije que no podía. Tres días después nos atracaron a mi novio y a mí en las escalas de mi cuadra", afirma una habitante del barrio Balcones de Sevilla.
Cardona agrega que las extorsiones también se presentan en la zona céntrica del municipio. "Acá en el parque Obrero hay negocios que cada ocho días tienen que pagar la vacuna".
Criminalidad en aumento
No solo los homicidios son indicadores de la situación de violencia que se desató en Itagüí desde finales de 2008. En noviembre de ese año, la Secretaría de Gobierno de Antioquia elaboró un informe de percepción de seguridad ciudadana. Entre los 125 municipios, Itagüí ocupó el tercer lugar como uno de los más inseguros con el puesto 122. El año pasado hubo 332 homicidios en la población, mientras en 2008 se presentaron 113.
En 2010 la tendencia es similar a pesar de los esfuerzos de las autoridades. Entre enero y el 24 de noviembre de 2010 fueron asesinadas 275 personas, según informes del CTI de la Fiscalía. A esto se suman problemáticas en aumento como el desplazamiento forzado y la extorsión.
Las autoridades coinciden con los habitantes en su preocupación por la participación cada vez mayor de menores de edad en la delincuencia, lo que se refleja en el alto índice de homicidios entre esta población. Según el CTI, de los 275 personas asesinadas este año, 31 eran menores de edad y 114 tenían entre 18 y 25 años.
Analistas criminales de la Fiscalía explican que la desaparición, homicidio o captura de jefes paramilitares y de la "Oficina" con influencia en Itagüí, como alias "Berna", "Rogelio", "Yiyo", "Danielito" "Nito", "Douglas", "Riñón" "Botija" y "El Cebollero", varios de ellos vinculados con las bandas de la Unión y Calatrava, dieron origen a una nueva generación del crimen.
"Aparecen mandos medios o sicarios que han liderado las organizaciones de manera poco estratégica. Como los cabecillas desaparecen, los mandos medios empiezan a disputarse el poder, dejando gran número de muertes a su paso", sostiene un analista de la Fiscalía.
"Hay mejoría": Secretario
El secretario de Gobierno de Itagüí, Carlos Mario Velásquez, reconoce los problemas de violencia del municipio, que atribuye a la disputa territorial y de rentas ilegales como la extorsión y la venta de alucinógenos.
Velásquez advierte que, aunque persisten los problemas de seguridad, en el segundo semestre de este año hay signos de mejoría.
"Con acciones como el refuerzo de un grupo de Fuerza de Control Urbano de la Policía, y el trabajo social desde agosto, los homicidios y otros delitos empezaron a reducirse respecto del primer semestre de 2010. En este mes (noviembre) se han presentado 25 homicidios, 6 menos que en noviembre de 2009.
Según el coronel Édgar Muñoz, comandante del distrito Sur de la Policía Metropolitana, la Fuerza Pública viene desarrollando operativos y la investigación para la judicialización de los integrantes de los combos y como resultados se puede mostrar la situación de las veredas Los Gómez y Ajizal.
"A comienzos del año fueron zonas críticas de enfrentamiento entre combos y muchos asesinatos. Se hizo una fuerte intervención, capturas y trabajo comunitario. Hoy hay más tranquilidad, mientras que en otros sectores aún se presentan problemas que enfrentamos".
Mientras la comunidad pide resultados, el sentir de las autoridades es que las leyes son laxas y benefician a los delincuentes.