Por Redacción La Fuerza Informativa
“ […] Qué dolor que Colombia no sea capaz de asegurarle a cada colombiano un lugar en el orden de la civilización, en la escuela, en el trabajo, en la seguridad social, en la cultura, en la sana emulación de las ceremonias sociales, en el orgullo de una tradición y de una memoria. Yo, personalmente, estoy cansado de sentir que nuestro deber principal es el odio y nuestra fiesta el exterminio…” William Ospina
El jueves 16 de septiembre de 2010 llegó a la sede de la Corporación Itagüí Nueva Gente, un papel que más allá de las palabras textuales que contenía, traducen la mentalidad de este pueblo colombiano empeñado en olvidar, en ser indiferente, en odiar y en tener como trofeo la negación del otro; es la representación de un pueblo al que se le hace más fácil omitir a su semejante que escuchar sus argumentos. Callamos, olvidamos, ignoramos, cerramos los ojos, y… nos matamos de tantas maneras…
La memoria está hecha de olvido y recuerdo, y no es sólo no recordar, es reconocer para no repetir, es tener memoria para tener identidad, para saber de dónde venimos, en qué estamos y hacia dónde vamos… de lo contrario ¿cuál es el sentido del devenir? Cómo dice León Gieco en su canción “si un traidor puede más que unos cuántos, que esos cuántos no lo olviden fácilmente”.
Hoy, 30 días después de las amenazas lanzadas en contra del presidente de la Corporación, Carlos Andrés Cardona Ramírez, aún continúa la situación sin recibir garantías, ni respuestas concretas por parte del Estado, en ninguna de las instancias, ni municipal, ni departamental, ni nacional, por lo que el temor y la indignación en los miembros de la Corporación han sido constantes; ante este escenario la triste y necesaria medida ha sido la autocensura para proteger la vida y la integridad.
La situación no ha mejorado en el transcurso de este mes, y aunque muchas organizaciones sociales, amigos de la Corporación Nueva Gente, representantes de la política de nuestro país, medios de comunicación y ciudadanos del municipio de Itagüí han pronunciado su voz de apoyo, de protesta y de indignación frente a estos hechos, las garantías que el Estado está obligado a brindar no han llegado.
La falta de garantías para quienes defienden los derechos humanos, y para quienes tienen sus acciones comunitarias y los argumentos como arma, ha sido una constante en el país, ser perseguidos por decir una verdad y defender la vida. Las organizaciones que defienden los derechos de las víctimas, hoy también son víctimas del conflicto social armado colombiano que lleva más de cinco décadas. La labor de los defensores, la mayor parte del tiempo, ha sido más estigmatizada que valorada, y requiere un reconocimiento mayor por parte de la sociedad civil y del Estado colombiano.
Después de un mes de impunidad, reiteramos nuestro pronunciamiento con la esperanza de que ésta deje de ser una característica común, en este país de los dos océanos, donde nos ahoga el miedo, reclamamos que se reconozcan los derechos, las garantías, que se hagan las investigaciones que corresponden, no sólo en este caso, sino en los miles de casos de violación de derechos humanos que se reportan a diario en Colombia; por eso en la Corporación Nueva Gente “amar aún en tiempos de guerra” es una responsabilidad ética con los ciudadanos de Itagüí, trabajo ineludible que continuaremos ejerciendo.
“ […] Qué dolor que Colombia no sea capaz de asegurarle a cada colombiano un lugar en el orden de la civilización, en la escuela, en el trabajo, en la seguridad social, en la cultura, en la sana emulación de las ceremonias sociales, en el orgullo de una tradición y de una memoria. Yo, personalmente, estoy cansado de sentir que nuestro deber principal es el odio y nuestra fiesta el exterminio…” William Ospina
El jueves 16 de septiembre de 2010 llegó a la sede de la Corporación Itagüí Nueva Gente, un papel que más allá de las palabras textuales que contenía, traducen la mentalidad de este pueblo colombiano empeñado en olvidar, en ser indiferente, en odiar y en tener como trofeo la negación del otro; es la representación de un pueblo al que se le hace más fácil omitir a su semejante que escuchar sus argumentos. Callamos, olvidamos, ignoramos, cerramos los ojos, y… nos matamos de tantas maneras…
La memoria está hecha de olvido y recuerdo, y no es sólo no recordar, es reconocer para no repetir, es tener memoria para tener identidad, para saber de dónde venimos, en qué estamos y hacia dónde vamos… de lo contrario ¿cuál es el sentido del devenir? Cómo dice León Gieco en su canción “si un traidor puede más que unos cuántos, que esos cuántos no lo olviden fácilmente”.
Hoy, 30 días después de las amenazas lanzadas en contra del presidente de la Corporación, Carlos Andrés Cardona Ramírez, aún continúa la situación sin recibir garantías, ni respuestas concretas por parte del Estado, en ninguna de las instancias, ni municipal, ni departamental, ni nacional, por lo que el temor y la indignación en los miembros de la Corporación han sido constantes; ante este escenario la triste y necesaria medida ha sido la autocensura para proteger la vida y la integridad.
La situación no ha mejorado en el transcurso de este mes, y aunque muchas organizaciones sociales, amigos de la Corporación Nueva Gente, representantes de la política de nuestro país, medios de comunicación y ciudadanos del municipio de Itagüí han pronunciado su voz de apoyo, de protesta y de indignación frente a estos hechos, las garantías que el Estado está obligado a brindar no han llegado.
La falta de garantías para quienes defienden los derechos humanos, y para quienes tienen sus acciones comunitarias y los argumentos como arma, ha sido una constante en el país, ser perseguidos por decir una verdad y defender la vida. Las organizaciones que defienden los derechos de las víctimas, hoy también son víctimas del conflicto social armado colombiano que lleva más de cinco décadas. La labor de los defensores, la mayor parte del tiempo, ha sido más estigmatizada que valorada, y requiere un reconocimiento mayor por parte de la sociedad civil y del Estado colombiano.
Después de un mes de impunidad, reiteramos nuestro pronunciamiento con la esperanza de que ésta deje de ser una característica común, en este país de los dos océanos, donde nos ahoga el miedo, reclamamos que se reconozcan los derechos, las garantías, que se hagan las investigaciones que corresponden, no sólo en este caso, sino en los miles de casos de violación de derechos humanos que se reportan a diario en Colombia; por eso en la Corporación Nueva Gente “amar aún en tiempos de guerra” es una responsabilidad ética con los ciudadanos de Itagüí, trabajo ineludible que continuaremos ejerciendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario